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Soñando Soñar – Dreaming to Dream

All_that_falls_has_ wings

Ingeborg Bachmann evoca en su “Das Spiel ist aus” (“El juego ha terminado”), cuyo origen se encuentra en su ciclo de poemas titulado “Anrufung des grossen Bären” (“Invocación del gran oso”), una zona temporal difícil de determinar. Alcanza su clímax en el verso “Jeder, der fällt, hat Flügel” (“Todo aquel que cae tiene alas”). No es ésta una visión desde un punto de vista romántico, prelapsario, del paraíso. Pero tampoco designa el destino final de los mortales, que esencialmente son ángeles, pero que son finalmente aniquilados, en todo caso. Designa un período de espera, un tiempo entre tiempos, otorgando un tiempo (como lo hace un sueño, por ejemplo), que nadie puede asir.

En los cuadros de Laura López Paniagua nos adentramos en un dominio que se cierra sobre su modo temporal y su estado emocional. Pero aquí no es ya la perspectiva y visión humana lo importante. (No es de extrañar que titule uno de sus cuadros “All that fall have wings”). All (todo/s)- la Vía Láctea y los caballos ciegos, la luna y la superficie de un mar nocturno, ramas y plantas – todo se halla atrapado y sumergido en una imprecisa luz sombra. Todo parece estar esperando algo, en una especie de calma, congelado, pero también en actitud noble. En cualquier caso, uno llega pronto a la razonable sospecha de que no hay nada que esperar. Nada emergerá. Más allá, uno puede tener la impresión de que todas éstas son imágenes de desapariciones que ocurrieron tiempo atrás. No se trata del proceso de abrasión fotográfico, que deja a su paso las trazas de sus ascuas. Esbozos ciertamente tiernos, pero no por ello menos precisos, de momentos fugados de las cosas. En estas extrañas estancias de ausencia y carencia brilla la luz siniestra del anochecer que no conocerá el alba. Nos transportan las pinturas a un mundo que está a punto de olvidarse a sí mismo.

Entre las ramas y las hojas, entre los patrones superpuestos en papeles y sábanas (recordatorio y reminiscencia de un palimpesto perdido), entre líneas fragmentadas y frases de un lenguaje precario, a tientas, flotando sobre agua marina negra como la noche, y bajo una luna iridiscente, los dibujos mantienen vigilia. Porque “sueño” no es dormir; el sueño es el centinela (del dormir/ que duerme) –soñando.

Follow_the_white_horse

Ingeborg Bachmann evokes in her „Das Spiel ist aus“ („The Game is Over“), which finds its origin in the cycle of poems entitled „Anrufung des großen Bären“ („Invocation of the Great Bear“) a time zone, which can hardly be determined. It reaches its climax with the verse „Jeder, der fällt, hat Flügel“ („Each one that falls has wings“). This is not a vision from a romantic, prelapsarian point of view of paradise. But it also doesn’t designate the final destiny of mortals, that are essentially angels but get annihilated in the end anyhow. It designates a waiting period, a time between the times, giving time, like a dream does for example, no one can grasp.

In the paintings of Laura López Paniagua, we enter a realm that closes in on this time-mode and mood-status. But here, it is no longer the perspective of human beings and their views what is important. (No wonder that she calls one of her pictures „All that fall have wings“.) All – the Milky Way and the blind horses, the moon and the surface of the night sea, branches and plants – all is caught and sunk in a imprecise shadow light. All seems to be waiting for something, in a kind of calm, frozen, but also noble, attitude. However, one soon gets the reasonable suspicion that there is nothing to wait for. Nothing will emerge. Furthermore, one could get the impression that all these are images of disappearances which happened long ago. Not the acidic burning-in of photographs, which leave behind their ember traces. Rather tender, but not for this less accurate sketches of departed moments of things. In these strange rooms of absence and lack, shines the sinister light of dusk, which won’t know the dawn. The pictures themselves carry us to a world which is about to forget itself.
In-between the branches and leaves, between the superimposing patterns on the papers and sheets (reminder and remainder of a lost palimpsest), between the fragmented lines and sentences of a precarious groping language, floating over the seawaters black as the night and beneath an iridescent moon, the pictures keep watch. Because dream is no sleep, the dream is the sentinel of/at sleep – dreaming.

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